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Etica del Antiguo Testamento

Nuestra responsabilidad de preservar la vida
Mervin Breneman
Nuestro estudio del sexto mandamiento ("No matarás") nos llevó a la interpretación y aplicación que hizo Jesús de este principio ético. Su énfasis es positivo; su ética es una ética de sanar y preservar la vida. Este énfasis no es extraño al Antiguo Testamento. Las leyes del Pentateuco remarcan la igualdad en la sociedad y el bienestar de la comunidad.

Los profetas también señalan una ética basada en la esperanza y en un corazón contrito delante de Dios. Para sanar las enfermedades sociales no esperaban en el estado ni en soluciones políticas; más bien confiaban en Dios y en la influencia de un remanente fiel a Dios. Hablaban de un nuevo pacto cuando Dios pondría en las personas un nuevo corazón. Así, la ética del Antiguo Testamento señala hacia la nueva vida en Cristo del Nuevo Testamento.

Los profetas también mostraban las maneras indirectas de quebrantar el sexto mandamiento. Señalaban que las injusticias sociales realmente son vías indirectas de robar y matar.
Como creyentes del Nuevo Pacto aceptamos toda la Biblia como revelación de Dios. Así, nuestra ética es un conjunto de las enseñanzas de toda la Biblia. De hecho, el Nuevo Testamento da por sentado los mismos principios éticos del Antiguo Testamento, aunque los profundiza e interioriza. Además, en Cristo, se nos ha dado el poder para cumplir esta ética bíblica.

Responsabilidad social

El cumplir la ética bíblica implica responsabilidades individuales y comunitarias. Los evangélicos a menudo hemos descuidado las responsabilidades comunitarias. Primero, Dios quiere que el pueblo de Dios, la iglesia, sea un ejemplo comunitario de sus principios éticos. Hemos de ayudarnos unos a otros; hemos de cuidar a los huérfanos, a las viudas, a los necesitados. Además, este pueblo de Dios debe llevar este énfasis sanador de Jesús a otros. Son muchas las áreas que presentan este desafío: leyes laborales, injusticias jurídicas, todas las injusticias sociales. Todas merecen un trabajo a fondo; aquí quiero señalar un área en la cual es urgente más atención cristiana: los niños de la calle en las ciudades de todo el mundo.

Los niños marginados constituyen un problema gigantesco en nuestro mundo urbanizado. "Por lo menos cien millones de niños están viviendo, trabajando y a menudo muriendo en las calles de las ciudades del mundo." Muchos de estos niños tienen familias, pero deben trabajar en la calle para ayudar a sostener a la familia. La UNICEF estima que en Brasil un treinta por ciento de los jóvenes menores de dieciocho años trabaja.

A la vez hay un número creciente de niños que están completamente abandonados: realmente viven y mueren en la calle. Lo triste es que en muchos casos nadie les brinda ayuda, y lo que es peor todavía, existen cada vez más asesinatos de estos niños. En la calle principal de Ipanema (Brasil) en 1989 se encontró el cadáver de un niño de nueve años. Atada a su cuello había una nota escrita a mano: "Te maté porque no estudiaste y no tenías futuro. El gobierno no debe permitir que las calles de la ciudad estén invadidas por niños."
En varios países hay indicación de que la policía ha tratado de eliminar sistemáticamente a los niños de la calle por medio del asesinato.3 En Brasil, un estudio de los diarios en Rio de Janeiro, Recife y Saô Paulo indicó que en el año 1989 hubo 457 asesinatos de niños. El Instituto Brasileño de Análisis Social y Económico estima que un ochenta por ciento de estos homicidios fueron realizados por escuadrones de la muerte. Se estima que ahora hay más de dos asesinatos de este tipo por día.

Se conoció un informe de una red de secuestradores de niños en Brasil, que los enviaba a Tailandia o a México donde eran sacrificados para vender partes de sus cuerpos. Los niños secuestrados fueron vendidos a comerciantes de órganos humanos por un millón de dólares cada uno.

Afortunadamente hay ministerios que están ayudando a muchos niños abandonados. Pero cada uno de estos millones de niños marginados presenta un desafío a la iglesia. ¿Qué estamos haciendo para ayudar? ¿Qué más debemos estar haciendo?
Hemos de ayudar inmediatamente y a la vez, hemos de ayudar a corregir las causas profundas del problema: el materialismo, el secularismo, la creciente brecha entre los ricos y los pobres. Los cristianos tenemos el mensaje que cambia los valores de la gente; debemos predicarlo y debemos vivirlo.

Desde el punto de vista bíblico deben ser corregidos muchos aspectos de nuestro "sistema" de vida. Por ejemplo, cuánta ayuda podría darse a los niños y a todos los pobres, si todo que se gasta en armamentos fuera usado para tales fines! Lo triste es que muchos cristianos apoyan la carrera armamentista u otras políticas que agudizan los problemas sociales del mundo.

El aborto

Hoy día uno no puede hablar del sexto mandamiento sin hablar del aborto. Algunos quieren justificar cualquier aborto diciendo que el feto no es un ser humano todavía. Sin embargo, las Escrituras, como Jeremías 1.4, Gálatas 1.15 ("...Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre..."), Salmo 139.13-16, Job 3.11 y Lucas 1.39-44 muestran que el niño en formación es un ser humano desde que se engendra. Algunos han tratado de argumentar sobre la base de Exodo 21.22-25 que el aborto está separado de otra muerte y por lo tanto es menos serio. Pero una exégesis cuidadosa del pasaje indica lo opuesto. Lo que Reina-Valera traduce "Y ésta abortare", en hebreo dice "y el niño saliera". El pasaje condena la muerte tanto del niño abortado como la de la madre.

Desde la iglesia primitiva los cristianos han visto el aborto como homicidio. Las Constituciones Apostólicas dicen, "No matarás al niño por causar un aborto, ni matarás lo que ha sido engendrado; porque todo lo que es formado y ha recibido un alma de Dios, si es matado, será vengado por ser destruido injustamente, Exodo 21.23."

Los descubrimientos arqueológicos y textos antiguos muestran cuán corrompidos sexualmente estaban los pueblos cananeos. La Biblia dice que Dios tuvo que castigarlos y destruirlos. Nos horrorizamos cuando vemos cómo practicaban el culto de fertilidad y sacrificaban a los niños pasándolos por el fuego. Pero, ¿cómo ve Dios a nuestra sociedad? Una sociedad que da por sentado la práctica cotidiana del "amor libre", la fornicación y el adulterio, y los miles de niños muertos por el aborto, ¿no será mucho peor que la sociedad cananea? ¿Podemos esperar otra cosa que no sea el juicio de Dios? Hemos de predicar el arrepentimiento y el clamor por la misericordia de Dios.

La eutanasia

Los nuevos adelantos médicos hacen surgir muchos dilemas éticos en nuestro tiempo. Hace falta que los cristianos que trabajan en el campo de la medicina reflexionen y dialoguen sobre estos temas a la luz de la enseñanza bíblica. Uno de estos temas candentes es el de la eutanasia y el cuidado de los ancianos. Es legítimo cuestionar si es correcto mantener viva a una persona en estado vegetativo por largo tiempo, si no hay esperanza de que vuelva a tener conciencia; pero quitar la vida de los ancianos porque ya no sirven, ciertamente choca con la ética bíblica.

La vejez o la ancianidad parece cada vez más un problema en nuestra sociedad de consumo. ¿Qué dice la Biblia en cuanto a este asunto? La Biblia dice muy poco acerca del problema de la ancianidad, porque no la ve como un problema. Más bien la vejez, en la Biblia, es una bendición. Morir "lleno de años" es la bendición más deseada para cualquier persona.

En nuestra sociedad nadie quiere hablar de la vejez y la muerte. Todos, o casi todos, tratan de evadir el tema. ¿Por qué este silencio? Dice Tim Stafford que nuestra sociedad sufre de una enfermedad espiritual que está basada en una visión equivocada de la vida. Se cree que el disfrute de la vida puede dibujarse con una curva en forma de campana. Uno va subiendo hasta más o menos la edad de cincuenta años; después uno baja hasta morir.
Esta visión de la vida cree que ésta consiste en "lograr cosas". La vida es presentar una buena apariencia y sentirse bien. La versión cristiana de la vida es "hacer bien para Dios, para su familia y para su prójimo". Por eso, la vejez es un problema, pues cada año uno puede hacer menos, cada año se ve menos lindo. Si el valor de la persona depende de lo que produce, entonces el anciano vale cada vez menos. En el contexto de esta "enfermedad espiritual", la eutanasia da la impresión de ser misericordiosa y los que se oponen a ella parecen ser insensibles.

No sólo la moderna sociedad de consumo considera la vejez como algo negativo. Aristóteles escribió de la "degeneración repugnante de los viejos". Es una óptica opuesta a la óptica bíblica.
La Biblia dice cuál es el significado de la vida. Fuimos creados para glorificar a Dios, para tener comunión con él. "La vida es amar. La vida es oración. La vida es reflexionar sobre lo bueno que es Dios." Los ancianos son tan capaces para estas actividades como cualquier otra persona.10 Con este sentido de los valores, la vida no va bajando después de los cincuenta años. "La ancianidad nos enseña que la vida no es hacer cosas, aun cosas grandes para Dios." La sociedad enfermiza nos dice que en la vejez la vida va bajando. La Biblia enseña que la intención de Dios es que la vida vaya subiendo, subiendo (con los valores legítimos) hasta ir al cielo.

Conclusión

El sexto mandamiento nos enseña la santidad de la vida. Pero vivimos en un mundo donde sufrimos cada vez más violencia. La vida humana vale cada vez menos. Una de las causas es la cantidad de programas de televisión que resaltan el sexo y la violencia. ¿Por qué es así? Parece que los intereses económicos dominan la programación. Otra vez, los valores torcidos de la sociedad de consumo eliminan la santidad de la vida.
¿Cómo, entonces, podemos aplicar una ética sanadora? Es evidente que los grandes males contra la santidad de la vida son consecuencia de la avaricia del ser humano, de los valores distorsionados de la sociedad de consumo: el tremendo afán por las ganancias y la "eficiencia económica" que motivan la carrera armamentista, el descuido de los niños, la eutanasia. Hace falta que la sociedad adopte la visión bíblica de la vida.

Aplicar una ética sanadora nos da dos desafíos que vemos en el ministerio de Jesús. El sanó vidas, física y espiritualmente, y predicó el evangelio del Reino de Dios. Nos toca la misma responsabilidad. Hemos de predicar el evangelio; hemos de evangelizar; sólo así podemos ir cambiando los valores de la sociedad.
A la vez hemos de hacer todo lo posible para aliviar el sufrimiento humano, como individuos y como iglesia. Así actuó Jesús y así sus discípulos debemos ministrar a los que nos rodean.

La respuesta a la oración:

Cuando la respuesta tarda

Principios espirituales del libro de Job




Ideas erróneas.

En relación a la oración hay un montón de ideas erróneas: gente que enseña técnicas de oración, o ideas que circulan entre nosotros (recibimos dependiendo de nuestra fe, por lo tanto si quieres cualquier cosa lo único que necesitas es fe).

Otros piensan que si te pasa algo bueno es porque lo estás haciendo bien. Y viceversa. Los amigos de Job tenían esa idea, que a los justos Dios hace que siempre les vaya bien y a los malvados mal, por lo tanto Job era todo un malvado, lee Job 8.20:


"He aquí, Dios no aborrece al perfecto, ni apoya la mano de los malignos"


8.6
"Si fueres limpio y recto, ciertamente luego se despertará por ti, y hará próspera la morada de tu justicia".

22.4
"¿Acaso te castiga, O viene a juicio contigo a causa de tu piedad?
22.5
“Por cierto, tu malicia es grande, y tus maldades no tienen fin, porque sacaste prenda a tus hermano sin causa".




La respuesta que tarda.


La generación de: lo quiero todo YA.

La generación de: lo quiero todo ya es la peor escuela espiritual. No queremos esperar, pensamos que es una espera inútil, que no sirve para nada, por lo tanto podemos reaccionar mal:

Nos enfadamos con Dios (chantaje espiritual) dejamos de ir a la iglesia, leer la Biblia, etc...

Pensamos que la culpa es nuestra (pecado)

Sentimos que Dios no nos ama.

Nos deprimimos.

Lo cuestionamos todo y nos enfriamos.

Buscamos sustitutos en el mundo

Cómo reaccionamos es más importante que la respuesta.


Un caso real:

Una familia de obreros, levantan obra, visitan, oran, discípula. Luego por un tema de celos la iglesia se divide y dos de los hijos se apartan de los caminos del Señor. Vuelven a su país, ¿qué hacen?, ¿se lamentan y lamen sus heridas?, no, siguen sirviendo al Señor, buscan otro sitio donde servir, comienzan a ser fieles, y el Señor levanta una nueva iglesia. Sus dos hijos aún no volvieron a los caminos del Señor, pero esto ilustra la diferencia entre una espera estéril y una espera fructífera que el Señor usa para hacer crecer y manifestar Su gozo en nosotros.

Idea central: Lo que vemos y aprendemos en el libro de Job es cómo podemos esperar mientras el Señor responde nuestra oración, cual debe ser el proceder del creyente en el tiempo de espera.


Dios responde: sí, no, todavía no.

Consideremos el tercer aspecto de la respuesta de Dios, el "todavía no" o "espera".





Lecciones espirituales del libro de Job en cuanto a la espera


1. Confianza en Dios. (Job 9.10-12)

No comprendemos todo lo que Dios hace, pero ¿nos podemos fiar de Él?, ¿nos podemos fiar de Él cuando todo va mal y parece que se ha equivocado?. No podemos pedirle cuentas a Dios, podemos confiar en Él, ver lo que ha hecho en el pasado, considerar Sus Obras y la sabiduría con la que lo ha hecho todo.

A veces el motivo de la espera es que comencemos a desarrollar los músculos de la confianza en Dios, a ver que aunque parece que Dios esté callado nosotros sabemos que es fiel. Cuando todo va bien no necesitamos manifestar nuestra confianza en Dios, en cambio cuando parece que Dios se ha alejado es cuando necesitamos afirmarnos en la seguridad de que Dios nos ama y es Soberano.

2. Dios mira nuestro comportamiento y actitud.

¿Cómo nos comportamos mientras esperamos la respuesta de Dios?. Mucho me temo que muchos no aceptamos la espera y nos comportamos como niños en un supermercado cuando sus madres no les compran lo que quieren (pataleamos, nos enfadamos con Dios, le chantajeamos), y si somos más sutiles podemos buscarnos excusas más refinadas o incluso crear problemas en la iglesia. Pero no olvidemos que Dios espera de nosotros la actitud madura, la del cristiano que sabe que al final Dios premia nuestra fe y somos fortalecidos por la prueba.

Job no pecó en nada de lo que dijo. Hay momentos en los que parece que Dios calla, pero Dios no calla ni duerme, está observando nuestra conducta.



Dios recompensa a Job por la forma en la que enfrenta la prueba, no peca con sus labios, justifica a Dios.

En el cap. 12 Job justifica a Dios y lo exalta en el vers. 13 y "Con Dios está la sabiduría y el poder", reconoce la soberanía de Dios (Job 14.5-6) Su control absoluto sobre todo ("Suyo es el que yerra, y el que hace errar"). Habla con sabiduría, más que sus amigos, SE MANTIENE LEAL A DIOS EN MEDIO DE LA PRUEBA.

En Job 19.23-24 dice:
"¡Quien me diese ahora que mis palabras fuesen escritas!, ¡Quien diese que se escribiesen en un libro; Que con cincel de hierro y con plomo fuesen esculpidas para siempre!".
Podríamos pensar, ¿de qué vale ser fiel a Dios en medio de la prueba?, parece que Dios calla y como dice una anciana hermana el diablo habla hasta por los codos, nos dice: "¿de qué te sirve ser fiel a Dios?, ¿qué ganas?, sería mejor darse un respiro, sal a emborracharte, engaa a tu esposa, quédate con lo que no es tuyo, págala con otros y da rienda suelta a tu ira, de todas formas por algún lado tienes que explotar", ¡mentiras!.

La fidelidad a Dios Él la está registrando, ¡ojala mis palabras quedaran escritas en un libro!, Dios lo escribe todo, lo recuerda, no dejará sin recompensa tu confianza en él. El hecho de que hoy estés en la iglesia en medio de tu prueba es algo que Dios recuerda y honra, el hecho que sigas orando y dando gracias, hablando bien de Dios en medio de tu prueba Dios lo está guardando y te lo recordará.

Aplicación: ¿Cómo debes proceder en el tiempo de espera?, deja de lado las actitudes que no conducen a nada, chantajear a Dios, pagarlo con otros, desilusionarte con Dios. Consuela a otros que sufren, ora por los no creyentes, pregúntale al Señor qué necesidades hay en tu iglesia o en tu familia para que te use.


3. No separarte de la Palabra de Dios. (Job 23.12).

La Palabra de Dios es un tesoro por descubrir, qué pena lo que tantos creyentes se están perdiendo, son como personas que viven en pobreza, tristes, desconsolados, aburridos, sin gozo, y tienen un tesoro en su casa. Las riquezas que hay en la Palabra superan nuestra comprensión. Seamos como los escribas doctos en el Reino de los Cielos, que del tesoro de la Palabra sacan cosas nuevas y viejas.

Hay un consuelo especial en la Palabra, en medio de la espera, de la prueba, la Palabra nos dará aliento y fortaleza especial. Esa fortaleza no te vendrá sólo por la oración, no por las predicaciones, te vendrá cuando medites en la Palabra de Dios en la soledad de tu habitación, entonces Dios que ve en lo secreto te recompensará con tesoros de consuelo y gozo.


4. Se fortalece esperando el día de su liberación. (Job 14.14-15)

Una mala forma de encarar una prueba es decir: "Dios se ha olvidado de mí, no le importa mi sufrimiento, me abandonó, ha ignorado lo buen chico que he sido".

Una buena forma de encarar la prueba es decir: "¡Ya queda menos para el día que Dios responda!, su ayuda está de camino, ya viene, la oigo llegar, gracias Señor porque mi oración está siendo contestada, porque se acerca el día de mi liberación (14.14), ¡no lloréis por mí, soy un hombre al que le vienen bendiciones más grandes que la pruebas que estoy sufriendo". Esto NO es ser un iluso, es confiar en la misericordia de Dios con nosotros y sostenernos en las profundidades de su amor.

Dice Romanos 8.18
“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.”
Esto viene a confirmar la idea que hemos dicho antes, podemos decir confiadamente “las bendiciones que vienen son mayores que las pruebas que estoy sufriendo ahora”.
Dice 2 Co 4.17:
“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”, ¡si nuestras pruebas son grandes, cómo serán las bendiciones y el consuelo que han de venir!.

En Job 19.25-27:
"Yo sé que mi redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón se desfallece dentro de mí".

De este texto aprendemos dos principios espirituales:

a) En medio de la prueba podemos confiar en la liberación que Dios nos traerá, hemos orado, y la respuesta de Dios es "espera". A Jesús le ocurrió lo mismo, en Heb 5.7
"Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente".
¿Fue Cristo librado de la muerte?, no y sí, pasó por la muerte en la cruz, pero no quedó allí, ¡Dios lo levantó!, fue una respuesta de "espera". Las palabras de Job 19.25-27 son proféticas.

Necesitas predicarte esto a ti mismo:
"Tú redentor vive, Él viene con la respuesta a tu oración, Él viene para librarte, no se olvidó de ti".

b) No siempre la respuesta a nuestra oración viene en esta vida. Estás orando por sanidad, o por una injusticia, no serías el primer cristiano que muere y no vio la sanidad, ¿seguro?, no la vio en vida, pero resucitará con un cuerpo de gloria, verá a Dios hacer justicia.

La respuesta a una oración de espera puede venir en la otra vida, pero vendrá, Dios dará respuesta.


Concluimos leyendo el texto de Santiago 5.11

“He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. ”

Lo que sufrió Job nos enseña que toda prueba tiene un final, que Dios es fiel, y que su deseo es mostrarnos Su misericordia y Su compasión hacia nosotros. No hay prueba que dure cien años, el Señor no guarda silencio eternamente, desea bendecirnos, desea recompensarnos, y desea enseñarnos a través de esa prueba que su amor es fiel y eterno.